Escuela pública de infantil y primaria.
Espacio: comedor de alumnado.
Medidas: largo 11,8 m, ancho 10,2 m, alto 3 m
Paredes y techo de hormigón/cerámica pintado y suelo de terrazo.
Ruido de fondo: 35 dB
Reverberación medida T30 (sin retirar el mobiliario): 1,96 s
INTENSIDAD DE RUIDO EN EL COMEDOR
Gráfica de las mediciones del sensor de intensidad de sonido en dB, situado en la sala del comedor escolar. Se han medido 5 jornadas de 07:00 h a 19:00 h.
Para interpretar las mediciones hay que conocer el horario de actividad:
- De 7:15 a 8:55, acogida matinal.
- De 9:00 a 12:30, trabajo de cocina.
- De 12:30 a 13:30, primer servicio de comedor escolar (50 alumnos de 1º a 3º de primaria)
- De 13:30 a 14:30, segundo turno de comedor escolar (70 alumnos de 4º a 6º de primaria)
En esta gráfica se muestra solo la franja de tiempo correspondiente a los dos turnos del servicio de comedor escolar, de 12:30 h a 14:30 h.
En naranja el tiempo en que se supera los 80 dB, lo que obliga, según la normativa laboral, a tomar medidas de prevención para los trabajadores. En rojo el tiempo en que se supera los 85 dB, concentrado en el segundo turno que alcanza un promedio de 87,4 dB.
PROPUESTA DE INTERVENCIÓN
- Absorción. Paneles absorbentes acústicos situados mayoritariamente en el techo, y una pequeña parte en la pared opuesta a los ventanales.
- Barreras.
- Cerramiento en la obertura entre la zona de cocina y sala.
- Dispositivos reductores de ruido de las sillas.
- Gestión del juego en la zona del patio junto a los ventanales del comedor.
- Autorregulación. Dispositivo visual de medición de ruido, calibrado en dB.
- Enmascaramiento. Si con el conjunto de actuaciones previas se consigue situar el ruido medio por debajo de los 75 dB, se puede utilizar música de fondo.
En cuanto a la absorción para reducir reverberación y ruido, sería una mejora considerable cumplir el mínimo que establece el CTE para espacios comunes: una reverberación de 0,8 s (sin mobiliario).
Nuestra propuesta está calculada para una respuesta media de reverberación en medias frecuencias (500 Hz a 1000 Hz) de 0,69 s medidos con el mobiliario.
Para conseguirlo hay que instalar 60 m² de paneles absorbentes que cumplan la normativa de fuego, pudiendo ser:
- de espuma de resina de melamina, de 4,5 cm de grosor
- de fibra de poliéster no tejida y prensada, de 5 cm de grosor y con tratamiento retardante para fuego
- de fibra de vidrio con protección al desprendimiento de fibras
Podéis ver las características de cada material en la página ORIENTACIONES.
Una intervención parcial de 30 m² de paneles de espuma de resina de melamina ha producido una mejora muy significativa. Los resultados detallados se muestran más abajo.
Actuación realizada
Comedor tras la intervención. Plafones de espuma de resina de melamina pegados en el techo (30 m²), distribuidos entre las luminarias.
El centro instaló 30 m² de plafones de espuma de resina de melamina pegados en el techo, distribuidos uniformemente entre las luminarias. La intervención es parcial respecto a los 60 m² recomendados.
Resultados obtenidos
| Parámetro | Antes | Después | Mejora |
|---|---|---|---|
| EDT (Early Decay Time) | 1,732 s | 0,855 s | ✔ −51 % · Decaimiento inicial muy mejorado |
| Reverberación T20 | 1,876 s | 1,039 s | ✔ −45 % · Por debajo de 1,1 s |
| Reverberación T30 | 1,966 s | 1,115 s | ✔ −43 % · Reducción muy significativa |
| Claridad C50 | −2,25 dB | +3,37 dB | ✔ +5,6 dB · Pasa a zona positiva |
| Definition D50 | 37,3 % | 68,5 % | ✔ +31,2 pp · Supera el umbral del 50 % |
| Centre time TS | — | 48 ms | ✔ Predominio del sonido directo |
| Curvature | 4,8 % | 7,3 % | ✔ Decaimiento lineal y homogéneo |
Reverberación. El EDT ha pasado de 1,732 s a 0,855 s (−51 %), y el T20 de 1,876 s a 1,039 s (−45 %). Son los parámetros más directamente ligados a la percepción subjetiva del ruido: la reducción del EDT a la mitad significa que el oído recibe el silencio relativo entre palabras y sonidos mucho antes, reduciendo el efecto de acumulación que convierte el murmullo de grupo en ruido ensordecedor. Con solo 30 m² de absorción —la mitad de lo recomendado— el comedor ha abandonado la franja de alto riesgo acústico.
Claridad e inteligibilidad. El C50 ha pasado de −2,25 dB a +3,37 dB, un giro de casi 6 dB: antes, la energía reverberante superaba al sonido útil; ahora ocurre lo contrario. El D50 ha saltado del 37,3 % al 68,5 %, cruzando ampliamente el umbral del 50 % que marca la frontera entre condiciones difíciles y aceptables. El Centre time TS de 48 ms confirma que el sonido directo domina sobre la reverberación.
Homogeneidad. La curvatura ha pasado de 4,8 % a 7,3 %, manteniéndose en valores bajos que indican un decaimiento lineal. La distribución de los plafones entre las luminarias ha resultado eficaz y uniforme.
Alimentación más tranquila y saludable. El ruido elevado durante la comida no es solo un problema de confort: diversas investigaciones relacionan los entornos ruidosos con una ingesta más rápida, peor masticación, mayor activación del sistema nervioso simpático y peor digestión. Un comedor más silencioso favorece que el alumnado coma con más calma, mastique mejor y preste más atención a las señales de saciedad. Para el alumnado de infantil —que ocupa el primer turno en este centro— estas condiciones son especialmente relevantes en la consolidación de hábitos alimentarios saludables. La mejora acústica obtenida contribuye directamente a convertir la hora de comer en un momento de pausa real dentro de la jornada escolar.
Refugio acústico y espacio de usos múltiples. La reducción de la reverberación abre una posibilidad funcional relevante en este centro: el comedor, gracias a su tratamiento acústico y a su situación contigua a las aulas de infantil, puede actuar como refugio acústico en los momentos en que no está en uso como espacio de comedor. Un refugio acústico es un espacio donde el nivel sonoro es significativamente inferior al del resto del edificio, lo que permite a los docentes utilizarlo para actividades que requieren concentración, lectura o trabajo en pequeño grupo. Al mismo tiempo, y de forma complementaria, puede habilitarse como espacio de actividades conjuntas y más ruidosas del alumnado de infantil —asamblea ampliada, psicomotricidad, juego simbólico colectivo, teatro, música—. La acústica mejorada no silencia el espacio, sino que lo hace más manejable: el sonido se disipa con más rapidez y no se acumula en una reverberación que desborda las paredes hacia los espacios adyacentes.
Condiciones laborales del personal. Antes de la intervención, las mediciones mostraban que durante el segundo turno del comedor el nivel de ruido superaba de forma sistemática los 85 dB, umbral a partir del cual la normativa de prevención de riesgos laborales (Real Decreto 286/2006) obliga a adoptar medidas de protección auditiva para los trabajadores expuestos. El personal de monitoraje y cocina desarrolla su jornada en ese entorno durante horas, acumulando una dosis de exposición que compromete su salud auditiva a largo plazo. La reducción de la reverberación en más del 40 % limita el efecto de suma acústica entre fuentes sonoras simultáneas —el principal mecanismo que dispara el ruido en comedores escolares— y se espera que contribuya a reducir los niveles de exposición por debajo de los umbrales de riesgo, mejorando las condiciones laborales del personal y reduciendo la fatiga acústica acumulada al final de la jornada.
Valoración global. La intervención parcial de 30 m² ha producido una mejora funcional muy significativa en todos los parámetros medidos. Completar la instalación hasta los 60 m² recomendados permitiría alcanzar el objetivo de proyecto (0,69 s) y consolidar tanto las condiciones de comedor saludable como el potencial del espacio como recurso acústico polivalente para el conjunto del centro.
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