19/03/2026

Acústica Nutricional

Acústica · Mobiliario · Autorregulación · Nutrición

Un comedor escolar
mejorado acústicamente
para comer bien

Tratamiento acústico, nuevo mobiliario y monitorización visual del ruido: tres líneas de acción con efectos documentados sobre el bienestar y los hábitos alimentarios.

Este artículo tiene un propósito concreto: explicar con rigor y sin tecnicismos los fundamentos científicos que justificaron nuestra intervención acústica, y conectarlos con algo que todas las familias tienen presente a diario: lo que comen sus hijos e hijas en el colegio.

−61%
Reducción del tiempo de reverberación (1,53 s → 0,60 s)
+117%
Mejora en la inteligibilidad de la voz (D50: 35,8 % → 77,8 %)
360°
Campo visual completo con mesas redondas — todos los comensales se ven

El problema del ruido en comedores escolares

Un comedor escolar es, por definición, un entorno acústicamente complejo: superficies reflectantes, alta densidad de ocupantes, actividad simultánea de decenas de personas. El resultado más común es un exceso de reverberación, es decir, el sonido persiste en el espacio mucho más tiempo del deseable, acumulándose y elevando continuamente el nivel sonoro global.

La consecuencia inmediata es el llamado efecto Lombard: ante un ruido de fondo elevado, los hablantes incrementan involuntariamente el volumen de su voz para compensar. Esto, a su vez, eleva el ruido de fondo, lo que lleva a un nuevo incremento de la voz de todos los presentes. Se genera así una espiral de ruido que se autoalimenta.

Dato de partida

En nuestra medición inicial, el tiempo de reverberación del comedor era de 1,53 segundos. El Código Técnico de la Edificación (CTE, DB-HR, art. 3.3.1) fija el límite legal en 0,9 segundos para este tipo de recintos. El comedor incumplía la normativa en más de un 70 %.

Estado inicial del comedor: mesas rectangulares, sillas metálicas, sin tratamiento acústico

Fig. 1 — Estado inicial del comedor. Mesas rectangulares en filas paralelas, sillas de estructura metálica y superficies completamente reflectantes: techo liso, paredes de azulejo, suelo continuo. Ningún elemento absorbente.

Gráfica de nivel sonoro continuo en el comedor durante el servicio, diciembre 2024

Fig. 2 — Registro de nivel sonoro continuo (media de dB, 12:00–14:30 h) durante el servicio de comedor, del 16 al 19 de diciembre de 2024. Niveles sostenidos entre 75 y 87 dBA con dos turnos de ocupación visibles. Estado previo a la intervención.

¿Qué dice la ciencia sobre ruido y alimentación?

La relación entre ambiente acústico y comportamiento alimentario está documentada en la literatura científica desde hace más de dos décadas. Los mecanismos identificados actúan en distintos niveles fisiológicos y conductuales.

Mecanismo 1 — Velocidad de ingesta y masticación

Diversos estudios en psicología de la alimentación han demostrado que el nivel de ruido ambiental correlaciona positivamente con la velocidad de ingesta. Un comedor ruidoso induce una alimentación más rápida, con menos ciclos de masticación por bocado. Esto tiene consecuencias nutricionales directas:

  • La señal de saciedad llega tarde. El cerebro tarda aproximadamente 20 minutos en recibir la señal de saciedad desde el tracto gastrointestinal. Comer rápido aumenta el riesgo de sobrealimentación antes de que esta señal llegue.
  • La masticación insuficiente dificulta la digestión. La hidrólisis enzimática comienza en la boca a través de la amilasa salival. Una masticación reducida implica partículas más grandes en el estómago e intestino, con mayor carga digestiva.
  • Se reducen los comportamientos de exploración alimentaria. En ambientes de estrés, los niños y niñas muestran mayor tendencia a rechazar alimentos desconocidos y mayor neofobia alimentaria, prefiriendo lo familiar y «seguro».
01
Ruido ambiental y velocidad de ingesta
Stroebele, N. & De Castro, J.M. (2004) documentaron en una amplia revisión que el ruido y otras variables ambientales (número de comensales, distracción, luz) modifican de forma significativa la velocidad de ingesta y la atención prestada a las características sensoriales de los alimentos. Comer en un entorno ruidoso o estresante se asocia a mayor velocidad de ingestión y menor atención al sabor y la textura. Nutrition, 20(9), 821–838.

Mecanismo 2 — La percepción sensorial del alimento

El procesamiento del sabor es multisensorial: integra información del gusto, el olfato, la textura y el contexto. Un estado de activación cognitiva elevada —como el producido por el ruido— reduce la atención disponible para el procesamiento gustativo. Esto explica por qué alimentos de sabor sutil, como las verduras de sabor amargo o las legumbres, son percibidos con menor intensidad y rechazados con más frecuencia en entornos ruidosos.

02
Ruido y percepción del sabor: revisión sistemática
Spence, C. (2014) revisó la evidencia experimental disponible sobre el efecto del ruido de fondo en la percepción gustativa. La revisión concluye que el ruido elevado deteriora selectivamente la percepción de los sabores dulce y ácido, deja otros sabores relativamente intactos, y tiende a potenciar la percepción del umami. El efecto es atribuible a la saturación de la capacidad atencional multisensorial disponible para procesar el gusto. Flavour, 3(9). doi: 10.1186/2044-7248-3-9.

Mecanismo 3 — El eje neuroendocrino del estrés

El tercer mecanismo propuesto en la literatura es de naturaleza neuroendocrina. Aunque la cadena causal completa no ha sido verificada experimentalmente en el contexto específico de comedores escolares, los eslabones individuales están bien descritos y su articulación es fisiológicamente coherente.

Vía fisiológica — Eje HPA (mecanismo plausible)

El ruido sostenido activa el sistema de alerta del organismo. Cuando esto ocurre de forma continuada, el cuerpo libera cortisol, la hormona del estrés. El cortisol elevado interfiere con las señales que regulan el apetito: la sensación de saciedad tarda más en llegar o llega debilitada.

El niño come más deprisa, percibe menos cuándo está lleno y puede ingerir más cantidad de la que necesita.

Esta relación entre ruido, estrés y alimentación es coherente con la evidencia científica disponible, aunque no ha sido medida de forma directa en comedores escolares.

03
Ruido y respuesta neuroendocrina en niños en edad escolar
Evans, G.W., Lercher, P., Meis, M., Ising, H. & Kofler, W.W. (2001) documentaron que escolares expuestos crónicamente a entornos ruidosos presentaban niveles de cortisol urinario significativamente más elevados que sus iguales en entornos silenciosos, con efectos medibles en la regulación del apetito. Journal of the Acoustical Society of America, 109(3), 1023–1027.

«El ruido no es solo una molestia. A través de vías neuroendocrinas bien documentadas, modifica la fisiología digestiva, altera la percepción sensorial y condiciona el comportamiento alimentario de manera medible.»

Los resultados de nuestra intervención, en contexto

La tabla siguiente sintetiza los valores obtenidos antes y después de la intervención, acompañados de su referencia normativa e interpretación técnica:

Captura del software de medición acústica antes de la intervención

Fig. 3 — Medición inicial. Topt = 1,530 s, EDT = 1,461 s, D50 = 35,8 %, C50 = −2,54 dB. El tiempo de reverberación casi duplica el límite legal de 0,9 s (CTE DB-HR art. 3.3.1).

Captura del software de medición acústica tras la intervención

Fig. 4 — Medición final. Topt = 0,602 s, EDT = 0,432 s, D50 = 77,8 %, C50 = +5,44 dB. Todos los parámetros dentro del rango de cumplimiento normativo y de inteligibilidad óptima.

Parámetro Antes Después Referencia Estado
Topt — reverberación 1,530 s 0,602 s ≤ 0,9 s (DB-HR) Conforme
EDT — decaimiento inicial 1,461 s 0,432 s Complementario Excelente
Claridad C50 (voz) −2,54 dB +5,44 dB ≥ 0 dB (ISO 3382-1) Conforme
Definición D50 35,8 % 77,8 % medido según ISO 3382-1; umbral 50 % lit. técnica Muy buena
Curvatura 5,3 % 1,7 % Indicador de calidad Óptimo
Tiempo de centro TS 0,110 s 0,035 s Indicador de calidad Excelente
Nota de interpretación

El parámetro D50 (Definición) mide qué fracción de la energía sonora llega al oyente en los primeros 50 ms respecto al total. Un valor del 35,8 % significa que casi dos tercios de la energía sonora era «ruido tardío» que interfería con la comprensión. Con el 77,8 % final, la mayor parte de la energía es útil e inteligible.

El papel del mobiliario

Estado actual del comedor tras la intervención acústica

Fig. 5 — Estado actual del comedor. Paneles absorbentes rectangulares en techo y elementos circulares verdes en perímetro, mesas redondas y sillas de polipropileno. La misma geometría del espacio, con un comportamiento acústico radicalmente diferente.

La intervención no se limitó al tratamiento de superficies fijas (techo y paredes). El cambio de mobiliario añade una segunda capa de mejora que actúa simultáneamente en dos dimensiones: la acústica y la comunicativa.

Mobiliario absorbente: contribución a la reducción del ruido

Las mesas y sillas convencionales de materiales duros (tableros melamínicos, metal, plástico rígido) son superficies reflectantes que contribuyen al campo sonoro reverberante. El nuevo mobiliario mejora el comportamiento acústico del conjunto a través de dos vías principales: tableros con acabados mate y núcleo menos denso que los melamínicos convencionales, con un coeficiente de absorción algo superior; y, sobre todo, la reducción del ruido de impacto generado por el movimiento de sillas. Las sillas anteriores, de estructura metálica, producían golpes y arrastres de alta energía y componente de agudos muy marcada —especialmente irritante para el sistema auditivo. Las nuevas, fabricadas en polipropileno, son significativamente más ligeras y de un material que transmite y genera menos energía en el impacto contra el suelo, lo que reduce de forma notable uno de los componentes de ruido impulsivo más frecuentes en comedores escolares.

Mecanismo físico

El coeficiente de absorción acústica (α) de los materiales expresa la fracción de energía sonora que absorben en lugar de reflejar. Los tableros melamínicos y el plástico rígido tienen α ≈ 0,02–0,05: reflejan prácticamente todo. Los tableros con acabado mate y núcleo menos compacto alcanzan α ≈ 0,08–0,12 —mejora modesta en absorción directa, pero relevante cuando se multiplica por la gran superficie total del mobiliario. La contribución más significativa, sin embargo, es la reducción del ruido impulsivo derivada del cambio de material en las sillas: el polipropileno es mucho más ligero que el acero y transmite menos energía al suelo en cada contacto. Este tipo de ruido, aunque breve, genera picos de nivel sonoro que disparan la respuesta de alerta del sistema auditivo de forma desproporcionada respecto a su energía media.

04
Ruido en comedores y aulas escolares: fuentes y niveles
Shield, B., Greenland, E. & Dockrell, J. (2010) documentaron que en espacios escolares de planta abierta y comedores, el mobiliario de materiales duros contribuye activamente al nivel sonoro mediante reflexiones y ruido de impacto. La reducción de estas fuentes secundarias mediante materiales menos reflectantes y elementos amortiguadores en el mobiliario es una de las recomendaciones prácticas recogidas en la revisión. Noise & Health, 12(49), 225–234.

De mesas rectangulares largas a mesas redondas: la geometría al servicio de la comunicación

El cambio de configuración de mesa es quizás el más visible de toda la intervención, y tiene fundamentos que van más allá de la estética. La sustitución de mesas rectangulares largas por mesas redondas de menor diámetro responde a principios bien establecidos en psicología de la comunicación y en diseño de entornos alimentarios.

Mesa rectangular larga — antes
  • Campo visual parcial: solo se ve a los vecinos inmediatos
  • Distancias comunicativas largas (> 2 m entre extremos)
  • Requiere elevar la voz para hablar a más de 1 m
  • Superficies reflectantes amplias
Mesa redonda — ahora
  • Campo visual completo: todos los comensales se ven entre sí
  • Distancia comunicativa óptima (≤ 1,2 m entre todos)
  • Conversación natural sin elevar la voz
  • Menor superficie reflectante por unidad

La geometría de la mesa redonda elimina la jerarquía espacial implícita de la mesa rectangular —donde los extremos quedan acústica y visualmente aislados del centro— y coloca a todos los comensales en condiciones de comunicación equivalentes. Desde el punto de vista de la proxémica (el estudio científico del uso del espacio en la interacción humana), la distancia personal óptima para la conversación distendida se sitúa entre 45 cm y 1,20 m, rango que se cumple sistemáticamente en una mesa redonda de 4–6 personas.

05
Geometría de mesa y comportamiento alimentario social
Stroebele, N. & De Castro, J.M. (2004) demostraron que la presencia de interacción social durante las comidas se asocia a una mayor ingesta de frutas y verduras, mayor diversidad alimentaria y menor velocidad de ingesta, con independencia del contenido del menú. La configuración que facilita el contacto visual entre todos los comensales maximiza estos efectos. Nutrition, 20(9), 821–838.

El decibelímetro visual: autorregulación acústica colectiva

Una vez conseguido un entorno acústicamente adecuado, el reto siguiente es mantenerlo. Para ello, hemos instalado en el comedor un sistema de monitorización visual del nivel sonoro en tiempo real: un decibelímetro con indicación cromática, visible desde cualquier punto del espacio, que permite a los propios comensales autorregular colectivamente el ruido que generan.

¿Cómo funciona?

El dispositivo mide continuamente el nivel de presión sonora equivalente (LAeq) en el comedor y lo traduce en una señal visual de tres zonas de color —verde, ámbar y rojo— análoga a los semáforos de tráfico. No emite sonidos ni interrumpe la dinámica del comedor; actúa como un indicador ambiental pasivo que informa sin sancionar.

Fundamentos del enfoque: retroalimentación ambiental y autorregulación

La eficacia de los sistemas de retroalimentación visual del ruido en entornos escolares está documentada en la literatura sobre gestión del comportamiento y psicología ambiental. El mecanismo central es el de regulación conductual colectiva mediante información ambiental: cuando los individuos disponen de una representación externa y compartida de su propio comportamiento colectivo, tienden a ajustarlo sin necesidad de intervención directa de un adulto.

Marco teórico — Retroalimentación sensorial y control ejecutivo

Los estudios sobre autorregulación en niños de edad escolar muestran que las señales visuales ambientales activan el córtex prefrontal ventrolateral, implicado en el control inhibitorio. A diferencia de la intervención verbal de un adulto —que activa circuitos de respuesta al castigo— la señal visual activa circuitos de agencia propia: el niño decide ajustar su conducta porque puede ver su efecto colectivo, no porque alguien se lo ordene. Este tipo de motivación intrínseca es más estable y produce menor activación del eje del estrés.

06
Estrategias de prevención del ruido en entornos escolares
Bistrup, M.L. (2003) publicó los resultados de un proyecto europeo coordinado por el National Institute of Public Health de Dinamarca, con socios de seis países de la UE, que recopiló ejemplos de buenas prácticas para reducir el impacto del ruido en entornos escolares. Entre las intervenciones documentadas se incluyen sistemas de retroalimentación visual del nivel sonoro como herramienta de autorregulación colectiva, con efectos positivos observados en centros de preescolar y comedores escolares. Noise & Health, 5(19), 59–64.
Por qué 3–7 dBA importan

La escala de decibelios es logarítmica. Una reducción de 3 dBA implica reducir la potencia acústica a la mitad. Una reducción de 7 dBA se percibe subjetivamente como una reducción de más del 60 % de la intensidad sonora. Estas mejoras, aparentemente modestas en el número, tienen efectos fisiológicos y conductuales significativos sobre los mecanismos descritos en las secciones anteriores.

El decibelímetro visual tiene también una dimensión educativa: introduce a los alumnos desde edades tempranas al concepto de responsabilidad colectiva sobre el entorno compartido, y proporciona un vocabulario concreto —«el semáforo está en rojo»— para que los propios comensales, y el personal del centro, puedan comunicarse sobre el nivel sonoro sin conflicto.

Implicaciones prácticas para la alimentación

¿Qué significa todo esto en términos concretos para la hora de la comida? El paso de un tiempo de reverberación de 1,53 s a 0,60 s no es solo un logro técnico: supone pasar de un entorno que dificulta activamente la alimentación saludable a uno que la facilita. Los efectos previsibles, respaldados por la literatura científica, son los siguientes:

  • Menor activación del eje del estrés. Al reducir el estímulo sonoro estresante, se reduce la producción de cortisol, mejora la actividad digestiva parasimpática y se normalizan las señales hormonales de saciedad.
  • Ritmo de ingesta más adecuado. Un ambiente tranquilo favorece comer más despacio, con más ciclos de masticación, mejorando tanto la digestión mecánica inicial como la señalización de saciedad.
  • Mayor atención al sabor. Con menor carga cognitiva ambiental, los sistemas sensoriales pueden procesar con más precisión el gusto y la textura, lo que puede reducir el rechazo a alimentos de sabor suave o nuevo.
  • Recuperación de la función social de la comida. Con una inteligibilidad del 77,8 % (frente al 35,8 % inicial), la conversación en la mesa es posible sin esfuerzo. Comer en compañía agradable está asociado a mayor satisfacción con la ingesta y mejor diversidad alimentaria.
Marco normativo — cumplimiento actual
  • CTE DB-HR, art. 3.3.1 — Tiempo de reverberación ≤ 0,9 s en comedores. Cumplido (0,60 s obtenido).
  • Ley 37/2003 del Ruido — Exige calidad acústica interior en edificaciones educativas para proteger la salud de los ocupantes. Cumplido.
  • RD 1367/2007 — Objetivos de calidad acústica en el espacio interior de edificios docentes. Cumplido.

Indicadores de seguimiento post-intervención

Una intervención acústica de esta naturaleza no concluye con la medición final. Para los centros que valoren actuaciones similares, conviene establecer un protocolo mínimo de seguimiento que permita verificar la consolidación de los resultados y detectar posibles degradaciones en el tiempo.

Parámetros a monitorizar

Tiempo de reverberación periódico — una medición anual con el recinto vacío es suficiente para detectar degradación de los materiales absorbentes o modificaciones constructivas que alteren el campo sonoro. Registro del decibelímetro — los sistemas de monitorización continua permiten obtener históricos de LAeq por franjas horarias, útiles para correlacionar el nivel sonoro con el número de comensales o cambios en la distribución del espacio. Observación conductual — el personal de comedor puede registrar indicadores cualitativos como el nivel de intervención verbal necesario para mantener el orden, o la frecuencia de activación de la zona roja del decibelímetro.

En este caso concreto, tras un periodo de acomodación que permita estabilizar los nuevos hábitos de uso del espacio, realizaremos una medición continua de niveles de ruido en condiciones de ocupación real —comedor con alumnado— comparable a la que se llevó a cabo antes de la intervención. Esta medición completará el ciclo de evaluación: mientras que los parámetros acústicos actuales (Topt, EDT, D50, C50) caracterizan el recinto vacío, la medición continua con ocupación reflejará el nivel sonoro efectivo al que están expuestos los comensales durante el servicio, y permitirá cuantificar la mejora en las condiciones reales de uso.

Los resultados de esa segunda medición se publicarán en este blog como continuación del caso.

Conclusiones y consideraciones para centros interesados

El caso descrito ilustra que una intervención acústica integral en un comedor escolar es técnica y normativamente alcanzable, con resultados medibles y verificables. Las tres líneas de acción —tratamiento absorbente de superficies, renovación del mobiliario y monitorización visual del ruido— no requieren obras estructurales y son compatibles con la actividad normal del centro.

Desde el punto de vista de la asesoría técnica, conviene tener en cuenta varios aspectos antes de planificar una actuación similar:

  • Medición inicial obligatoria. No es posible dimensionar correctamente la intervención sin una caracterización acústica previa del recinto (T20, T30, EDT, C50, D50). Los valores de partida determinan tanto el volumen de absorción necesario como los objetivos alcanzables.
  • El DB-HR como suelo, no como techo. El límite legal de T ≤ 0,9 s es el mínimo exigible. Para un comedor con alta ocupación de menores, el objetivo de diseño debería situarse entre 0,5 y 0,7 s, rango en el que los efectos sobre la inteligibilidad y la conducta alimentaria son más pronunciados.
  • El mobiliario como variable acústica. En comedores con geometría compleja o limitaciones para intervenir en techo y paredes, el cambio de mobiliario puede representar una mejora significativa con menor coste y sin necesidad de licencia de obras.
  • El decibelímetro visual como herramienta de mantenimiento. Sin un mecanismo de retroalimentación, los niveles sonoros tienden a recuperarse progresivamente por efecto Lombard. La monitorización visual es la solución de menor coste para sostener en el tiempo los resultados obtenidos con el tratamiento acústico.

Si gestionáis un centro escolar y reconocéis en este diagnóstico la situación de vuestro comedor, o si sois técnicos que asesoran a centros educativos, podéis contactar para una evaluación inicial sin compromiso. La medición acústica de partida es el primer paso, y permite cuantificar el problema antes de plantear ninguna solución.

Referencias científicas y normativas

  1. Evans, G.W., Lercher, P., Meis, M., Ising, H. & Kofler, W.W. (2001). Community noise exposure and stress in children. Journal of the Acoustical Society of America, 109(3), 1023–1027. doi: 10.1121/1.1340642
  2. Stroebele, N. & De Castro, J.M. (2004). Effect of ambience on food intake and food choice. Nutrition, 20(9), 821–838. doi: 10.1016/j.nut.2004.05.012
  3. Spence, C. (2014). Noise and its impact on the perception of food and drink. Flavour, 3(9). doi: 10.1186/2044-7248-3-9
  4. Shield, B., Greenland, E. & Dockrell, J. (2010). Noise in open plan classrooms in primary schools: a review. Noise & Health, 12(49), 225–234.
  5. Stroebele, N. & De Castro, J.M. (2004). [véase ref. 2]
  6. Bistrup, M.L. (2003). Prevention of adverse effects of noise on children. Noise & Health, 5(19), 59–64.
  7. Ministerio de Fomento (2007). Documento Básico HR — Protección frente al ruido. CTE, RD 1371/2007.
  8. ISO 3382-1:2009. Measurement of room acoustic parameters — Performance spaces.
  9. ISO 9921:2003. Ergonomics of human-system interaction — Assessment of speech communication. Define métodos de evaluación de la comunicación oral; el umbral de D50 ≥ 50 % como referencia de inteligibilidad aceptable es un valor de uso extendido en la literatura técnica especializada, no un límite prescriptivo de la norma.

14/09/2025

Aprender sin obstáculos: CO₂



Con el nuevo curso incorporamos a nuestra divulgación, otro adversario ambiental del aprendizaje: el CO₂

(Si no es momento de lectura, puedes informarte con el pódcast sobre el tema.)



Ventilación en el Aula:
Oxigenando Mentes para el Aprendizaje Profundo



Colegas docentes,

La pandemia nos recordó la importancia de ventilar para evitar la propagación de virus. Pero, ¿qué pasaría si les dijera que la ventilación es igual de crucial para el cerebro de nuestros estudiantes, influyendo directamente en su capacidad de aprender?

Históricamente, el dióxido de carbono (CO₂) en interiores se consideraba solo un indicador de otros contaminantes [Satish et al., 2012; Wargocki et al., 2020]. Sin embargo, ahora sabemos que las altas concentraciones de CO₂ tienen efectos directos y perjudiciales en el rendimiento cognitivo y la toma de decisiones [Satish et al., 2012; Bariselli, 2024; Fan et al., 2023]. Nuestro cerebro, que evolucionó con alrededor de 280 ppm de CO₂, no está diseñado para metabolizar de forma duradera las concentraciones mucho mayores que a menudo se encuentran en interiores modernos [Bariselli, 2024].



El Impacto del CO₂ en la Función Cognitiva:

Estudios recientes son claros:

Deterioro Cognitivo Directo: La exposición a CO₂ puede reducir drásticamente el rendimiento cognitivo [Bariselli, 2024]. En promedio, un aumento de 400 ppm en la concentración de CO₂ se asocia con una disminución media del 21% en la función cognitiva [Bariselli, 2024].

Cifras Alarmantes en Aulas: Las aulas a menudo superan las 1.000 ppm de CO₂, y una proporción significativa excede las 2.000 ppm, con picos de más de 3.000 ppm [Satish et al., 2012]. De hecho, el rango de concentración media de CO₂ que se detecta en el 64 % de las aulas escolares durante una clase es de 2500-4000 ppm [Bariselli, 2024]. A 1.000 ppm, el rendimiento en la toma de decisiones disminuyó moderadamente [Satish et al., 2012], y a 2.500 ppm, las reducciones fueron sustanciales, afectando habilidades como el uso de información, la iniciativa y la estrategia [Satish et al., 2012; Bariselli, 2024].

Mejora del Rendimiento: Reducir el CO₂ en el aula de 2.100 ppm a 900 ppm podría mejorar la velocidad en tareas escolares un 12% y la precisión un 2% [Wargocki et al., 2020]. Disminuirlo de 2.400 ppm a 900 ppm se asoció con una mejora del 5% en las pruebas nacionales [Wargocki et al., 2020]. Incluso, una reducción de CO₂ de 4.100 ppm a 1.000 ppm se vincula con un aumento del 2,5% en la asistencia escolar diaria [Wargocki et al., 2020].

Vulnerabilidad Infantil: Los niños en edad escolar pueden ser más vulnerables a los efectos negativos de las altas concentraciones de CO₂ que los adultos [Fan et al., 2023]. Incluso mostrando una ligera disminución en la precisión de tareas sencillas a niveles de 1.500-3.000 ppm [Fan et al., 2023].

La Paradoja de la Concentración: Curiosamente, un índice llamado "actividad enfocada" (capacidad de concentración) puede parecer que mejora a altas concentraciones de CO₂[Satish et al., 2012; Bariselli, 2024]. Esto ocurre porque el cerebro, al percibir que pierde lucidez, intenta compensar "sobreconcentrándose" en detalles pequeños a expensas de una visión más amplia, un mecanismo que nos hace creer que funcionamos bien cuando en realidad estamos comprometidos [Satish et al., 2012; Bariselli, 2024].

Exposición Prolongada: La exposición continua a niveles elevados de CO₂, especialmente más allá de los 120 minutos, puede exacerbar los efectos adversos en el rendimiento de tareas cognitivas complejas [Fan et al., 2023]. Los cambios en la función cognitiva pueden ser una preocupación con la exposición prolongada, incluyendo posibles efectos en la memoria, la capacidad de aprendizaje, la concentración y la velocidad de procesamiento de la información [Bariselli, 2024].


Ampliemos el Sentido de la Ventilación:

Ventilar adecuadamente no es solo para la salud física, sino para la salud cognitiva [Bariselli, 2024]. Es una inversión directa en la capacidad de nuestros estudiantes para pensar con claridad, ser creativos y aprender de forma profunda y significativa.

La recomendación es clara: Mantener las concentraciones de CO₂ por debajo de 1.000 ppm en las aulas es crucial para el rendimiento académico de los niños [Fan et al., 2023]. Esto requiere una tasa de ventilación mínima de 7 L/s por estudiante [Fan et al., 2023]. Como docentes, tenemos el poder de optimizar el ambiente de aprendizaje, favoreciendo no solo la prevención de enfermedades, sino también el máximo potencial cognitivo de nuestro alumnado.

Recordemos de nuevo a William Thomson, lord Kelvin (1824):
- Lo que no se define, no se puede medir
- Lo que no se mide, no se puede mejorar
- Lo que no se mejora, se deteriora

Las investigaciones recientes nos aportan un conocimiento que define el reto, ahora necesitaremos disponer de instrumentación para medir los niveles de CO₂.

Encontraréis propuestas DIY de instrumentación de medición de CO₂ en la sección TALLER.


Deseando un buen curso a docentes y alumnado:
que la ventilación nos acompañe en el aprendizaje.

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Referencias:

• Bariselli, A: (2024) Naturaleza y neurociencia. Capítulo 4. Ed. Pinolia.

• IDAEA-CSIC (2020) Guia para ventilación en aulas.

11/04/2025

Entrevista* : ¿Está el Ruido Afectando su Aula? Guía Práctica para Docentes.

 


Introducción:

El ruido en el aula puede ser un enemigo silencioso, afectando tanto a su capacidad para enseñar como al aprendizaje de sus alumnos. Esta entrevista le guiará para identificar si existen problemas de confort acústico en su aula y qué soluciones prácticas puede considerar.


Muchas veces nos acostumbramos al ruido, pero ¿cuáles son las señales clave que podrían indicar que tengo un problema de confort acústico en mi aula?

Prestar atención a ciertas situaciones y sensaciones puede ser revelador. Según las investigaciones, si usted experimenta a menudo:

  • Necesidad de elevar la voz constantemente para que los alumnos le escuchen.
  • Fatiga vocal, ronquera, o afonía frecuente al final del día o de la semana. Esto se relaciona con el esfuerzo vocal que debe realizar debido al ruido.
  • Estrés o irritabilidad al final de la jornada laboral que podría estar vinculado al ambiente sonoro. Un estudio menciona que la satisfacción con el ruido en el aula se asocia con una disminución del estrés laboral.
  • Dificultad para que los alumnos se concentren o sigan las explicaciones, incluso cuando no hay una fuente de distracción visual obvia. El ruido tiene un impacto negativo en el rendimiento cognitivo y académico de los estudiantes.
  • Quejas de los alumnos sobre no poder escuchar bien o sobre el ruido.
  • Necesidad de cerrar puertas y ventanas constantemente para intentar reducir el ruido exterior, aunque esto genere problemas de temperatura o ventilación. El ruido exterior (tráfico, patio) es una fuente importante de contaminación sonora.
  • Que el ruido aumenta significativamente durante ciertas actividades (trabajo en grupo, debates) o en momentos específicos del día (cambios de clase, pasillos).

Estas señales sugieren que las condiciones acústicas de su aula podrían no ser las ideales.


¿Cuáles son las fuentes de ruido más comunes en las aulas y cómo pueden afectar a la acústica?

Las fuentes de ruido pueden ser diversas y clasificarse generalmente en:

  • Ruido exterior: Procede del tráfico, el patio de recreo, obras cercanas, o incluso otras actividades escolares al aire libre. La necesidad de abrir ventanas para regular la temperatura o la calidad del aire puede exacerbar este problema.
  • Ruido interior (actividad de los alumnos): Conversaciones entre alumnos, movimientos de sillas, caídas de objetos, y en general, el bullicio propio de la actividad en el aula. Curiosamente, aunque las actividades en grupo generan más ruido, en las clases magistrales el ruido puede afectar más la atención.
  • Ruido de instalaciones: Sistemas de ventilación, ordenadores, proyectores, y otros equipos pueden generar ruido de fondo.
  • Ruido de pasillo: El tránsito de alumnos y profesores en los pasillos, especialmente en los cambios de clase y antes/después del recreo, suele ser un momento de alta contaminación sonora.

Todas estas fuentes contribuyen al nivel general de ruido y pueden dificultar la inteligibilidad del habla, obligando tanto a usted como a sus alumnos a realizar un mayor esfuerzo para comunicarse y concentrarse.


Si percibo que tengo un problema de ruido, ¿qué puedo hacer de forma inmediata y sin necesidad de grandes inversiones?

Existen algunas estrategias que puede implementar en su día a día:

  • Gestión del ruido de actividad:
    • Establecer normas claras al inicio del curso sobre los niveles de ruido aceptables durante diferentes actividades.
    • Utilizar señales visuales o sonoras (no disruptivas) para recordar a los alumnos el nivel de ruido adecuado.
    • Variar las metodologías: Actividades por proyectos, por ejemplo, pueden generar una menor sensación de contaminación acústica si las directrices son claras.
    • Bajar la voz como estrategia para que los alumnos también reduzcan su volumen. Algunos docentes paran la clase hasta que el nivel de ruido disminuye.
    • Considerar el uso de música relajante en momentos específicos para crear un ambiente más tranquilo.
  • Control del ruido exterior:
    • Cerrar puertas y ventanas si el ruido exterior es excesivo, aunque sea necesario buscar alternativas para la ventilación y la temperatura.
    • Comunicar a la dirección del centro si hay fuentes de ruido exterior recurrentes y significativas (por ejemplo, coincidencia de clases de educación física ruidosas con momentos de concentración en el aula) para explorar posibles soluciones.
  • Organización del aula:
    • Pensar en la distribución del mobiliario para minimizar el ruido (por ejemplo, evitar que las mesas de trabajo en grupo estén demasiado cerca).

Es importante recordar que muchas de estas estrategias son subjetivas y pueden no ser suficientes debido a la falta de recursos para un control acústico más efectivo.


¿Qué soluciones más a largo plazo o que requieren de la intervención del centro educativo podrían mejorar el confort acústico?

Para mejoras más significativas y duraderas, se requiere a menudo la intervención del centro educativo y la consideración de aspectos de diseño y recursos:

  • Mejorar el aislamiento acústico de las aulas para reducir la entrada de ruido exterior. Esto puede implicar revisar ventanas, puertas y paredes.
  • Incorporar materiales fonoabsorbentes en el interior del aula, como paneles en paredes y techos, cortinas gruesas o incluso alfombras, para reducir la reverberación y el ruido interior. La reverberación es la persistencia del sonido después de que la fuente ha cesado y puede dificultar la comprensión.
  • Revisar y mantener los sistemas de ventilación para que funcionen de manera silenciosa.
  • Considerar el diseño acústico al planificar nuevas aulas o reformas, teniendo en cuenta el aislamiento y la absorción del sonido.
  • Explorar la implementación de "aulas inteligentes", que utilizan tecnología para monitorizar y regular las condiciones ambientales, incluyendo la acústica, mediante inteligencia artificial. Aunque esta es una línea de investigación emergente, podría ofrecer soluciones automatizadas para mantener un confort acústico óptimo.
  • Utilizar sistemas de sonido de campo (sound-field systems) que ayudan a distribuir la voz del profesor de manera uniforme por toda el aula, reduciendo la necesidad de elevar la voz.

Comunicar sus observaciones y necesidades a la dirección del centro es fundamental para que se consideren estas mejoras a nivel institucional.


Para un docente sin conocimientos técnicos, ¿cuál sería el mensaje clave sobre la importancia del confort acústico?

El mensaje fundamental es que una buena acústica en el aula no es un lujo, sino una necesidad básica para la salud y el bienestar tanto de los docentes como de los alumnos, y para un proceso de enseñanza-aprendizaje eficaz.

  • Para usted: Un ambiente acústicamente confortable puede reducir el estrés, prevenir problemas de voz y hacer su trabajo más agradable y sostenible.
  • Para sus alumnos: Un buen confort acústico facilita la escucha, mejora la concentración, favorece la comprensión y, en última instancia, contribuye a un mejor rendimiento académico. Los niños, especialmente los más pequeños (6-12 años), son particularmente sensibles a los efectos negativos del ruido. Además, un buen diseño acústico puede hacer las aulas más inclusivas para alumnos con necesidades especiales.

En definitiva, invertir en un buen confort acústico es invertir en la calidad de la educación.


Esperamos que esta breve entrevista le haya proporcionado herramientas útiles para identificar y abordar los problemas de confort acústico en su aula. Su observación y su iniciativa son cruciales para crear entornos de aprendizaje más saludables y efectivos. No dude en comunicar sus inquietudes y sugerencias a su centro educativo para explorar soluciones conjuntas.

En este blog encontrará orientaciones, ejemplos y recursos.


(*) Entrevista simulada con herramienta de IA (NotebookLM) tomando como fuentes las siguientes publicaciones:

Fretes Torruella, Gabriela & Palau, Ramon. (2025). The Impact of Noise on Learning in Children and Adolescents: A Meta-Analysis. Applied Sciences. 15. 4128. 10.3390/app15084128. 

Fretes Torruella, Gabriela & Llurba, Cèlia & Palau, Ramon. (2023). Influence of teaching activities, environmental conditions and class schedules on teacher stress measured with a smartwatch: a pilot study. Journal of Technology and Science Education. 13. 775-787. 10.3926/jotse.2043

Moreno-Moreno, Pedro & Palau, Ramon. (2023). Guía de diseño de Smart Classrooms basada en condiciones ambientales. Revista Interuniversitaria de Investigación en Tecnología Educativa. 14. 138-158. 10.6018/riite.556001

Mogas Recalde, Jordi & Palau, Ramon & Márquez, Marian. (2021). How classroom acoustics influence students and teachers: A systematic literature review. Journal of Technology and Science Education. 11. 245-259. 10.3926/jotse.1098. 

Mogas Recalde, Jordi & Palau, Ramon & Márquez, Marian. (2020). Acústica del aula: necesidad de aulas inteligentes para solucionar los efectos de la contaminación sonora sobre el personal docente


Aquí, una versión extendida de entrevista simulada.

28/02/2025

Cumplir la normativa acústica de 2007, ¿es suficiente en la educación de hoy?






Los planteamientos pedagógicos de Loris Malaguzzi, el trabajo empírico y divulgativo del programa "Edificios saludables" de la universidad de Harvard, o la comparativa con los países europeos más comprometidos con el confort acústico para el aprendizaje, aportan sólidos argumentos para actualizarnos.

Veamos el caso de un centro de secundaria con dos construcciones, que por sus fechas de edificación deben cumplir el DB-HR del Código Técnico de Edificación de 2007.

El edificio principal es de 2011 y la ampliación es de 2022.

Hagamos un breve recorrido por un aula tipo de cada edificio.


Pasillo edificio principal (2011)


Aula edificio principal (2011)


La reverberación en las aulas del edificio principal está por debajo de 0.7 s (T30)
La medición está hecha con el escaso mobiliario que se observa.
Puede apreciarse el tratamiento acústico de los techos (falso techo con placas acústicas perforadas)



AMPLIACIÓN 2022


Escalera de la ampliación (2022)

En el edificio nuevo de la reciente ampliación podemos ver algo poco habitual, el tratamiento acústico en los techos de las escaleras.



Sistemas de ventilación con intercambiadores de calor (2022)


Mecanismos de unión de dos clases contiguas (2022)

Hemos visto que las aulas de la ampliación pueden comunicarse para actividades de trabajo cooperativo con grupos numerosos o actividades con necesidad de movimiento (por ejemplo, aplicar técnicas cooperativas como el rompecabezas JIGSAW). En un uso que implique conversaciones múltiples con movimiento, los requisitos para un óptimo confort acústico exigen más de lo que garantiza la normativa.


Aulas de la ampliación (2022)


En los 10 años que separan ambas construcciones, la normativa acústica no ha variado, las metodologías educativas sí, y requieren mejor confort acústico. 

Veamos que obtenemos en las mediciones acústicas de las nuevas aulas y comparemos.

Medición acústica, aula de la ampliación (2022)



Definamos primero los parámetros que vamos a comparar:

EDT 
Corresponde al "tiempo de reverberación temprano” y se considera que refleja mejor cómo percibimos la reverberación en una habitación. 

C50 (Clarity) 
El primer sonido que llega al oyente se llama sonido directo. Este es seguido por reflexiones tempranas, que si alcanzan al oyente dentro de los 50 ms se integran con el sonido directo y tienen un efecto positivo en la claridad del habla.
La medición de Claridad (C50) compara la energía acústica en las reflexiones tempranas con las que llegan posteriormente. Se expresa en dB. Un valor elevado es positivo para la claridad discursiva.

D50 (Definition)
Expresa en formato de porcentaje la relación entre la energía que llega al oyente durante los primeros 50 ms desde la llegada del sonido directo (incluye el sonido directo y las primeras reflexiones) y la energía total recibida. A mayor porcentaje mejor definición del habla.


________________AULA 2011________AULA 2022
EDT_____________0.68 s____________0.52 s
C50_____________2.8 dB____________6.42 dB
D50_____________65.6%____________81.4%

Las nuevas aulas han mejorado todos los parámetros acústicos medidos.

Las mediciones validan la percepción manifestada por los docentes que trabajan en ambos tipos de aula.

Unos resultados positivos que no deben hacernos olvidar que los requerimientos de confort acústico de Código Técnico de Edificación para espacios educativos, están entre los menos exigentes de Europa... desde 2007.

La velocidad más eficaz para equilibrar atención, comprensión y memoria, está alrededor de 180 palabras por minuto. Rodero, E.(2015) (Ver reseña en sección INVESTIGACIONES)
Equivale a 3 palabras por segundo.
En una aula con una reverberación de 2 s llegan a superponerse seis palabras.
En una aula con una reverberación de 0.3 s, no hay superposición.
Estos sencillos cálculos se alinean con la investigación de Radun y otros(2023)  (Ver reseña en sección INVESTIGACIONES)


¿Y en este caso, en que las aulas cumplen el Código Técnico de Edificación, es posible acercarnos a tiempos de reverberación de 0.3 s?

Difícilmente. Nuestros cálculos nos dicen que puede lograrse añadiendo a cada aula 30 m² de paneles absorbentes. Con el sistema sencillo de paneles adhesivos, podrían estar en las partes altas de la pared opuesta a los ventanales y en la pared del fondo, pero no en el techo acústico.  O sea, no caben todos los necesarios.

Quizás las recomendaciones del Consejo de la Unión Europea, relativa a las competencias clave para el aprendizaje permanente (mayo 2018), deberían llevar a reconsiderar el mínimo confort acústico necesario para las técnicas de aprendizaje cooperativo o el trabajo por proyectos.

El aprendizaje entre iguales es más ruidoso.

Un espacio educativo acústicamente inclusivo es más universal.

También hay recorrido de mejora en términos de equidad: 
  • Mejor confort acústico a menor edad de los estudiantes.
  • Mejor confort acústico para los estudiantes con dificultades auditivas y/o de atención.

Escuchemos a los profesionales cuando nos recuerdan que las mejoras acústicas a posteriori duplican el coste de hacerlo bien en origen.  Y en ocasiones, ya no tienen solución.

21/12/2024

Acústica de los comedores escolares


Ya hicimos referencia a dos estudios sobre las condiciones acústicas de nuestros centros educativos.  El de la Universidad de Alicante (2002) y el de la Universidad Autónoma de Barcelona (2012) coinciden en señalar los déficits en el cumplimiento de las recomendaciones de nuestras propias normativas sobre acústica de los espacios educativos.

La prestación del servicio de comedor en horario escolar, es una actividad con alto potencial educativo en la calidad y hábitos saludables de nutrición, socialización, conciencia de sostenibilidad alimentaria y reciclaje.

Si entendemos el comedor escolar como espacio educativo, ¿cómo está el nivel de confort acústico?

En 2020, el juzgado de lo social Nº2 de Bilbao, reconoció como enfermedad profesional la hipoacusia por ruido de una trabajadora de un comedor escolar en el que “desarrolla su prestación sometida a un nivel diario equivalente de ruido superior a 80 dB”
Muchos de los ruidos a los que están sometidos a diario los trabajadores de este tipo de espacios (a menudo no acondicionados acústicamente), superan los 80 dB estipulados en el artículo 5 del RD 286/2006 sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición al ruido.




Los alumnos están menos tiempo sometidos a esos niveles de ruido, pero ¿cómo afecta a la nutrición? ¿Es solo el ruido o también las prisas? ¿Afecta a las sesiones de clase de la tarde? 

Los parámetros de confort están definidos en las normativas nacionales e internacionales, y como lo que se define se puede medir, aquí podéis ver un gráfico que registra los niveles de ruido diarios en un comedor escolar no acondicionado acústicamente. 
Durante 5 días consecutivos se midió el nivel de ruido durante la prestación del servicio de comedor escolar.




Como puede apreciarse en la gráfica, el nivel está siempre muy por encima de 80 dB, excepto en los breves momentos de cambio de turno (79 dB)

El siguiente paso es la mejora, de no hacerlo, solo cabe esperar el deterioro.

Próximamente, abriremos una nueva sección donde aportaremos recursos y experiencias de mejora del confort acústico en comedores escolares.

¡Felices fiestas!


21/11/2024

El "silogismo" de Lord Kelvin.

Lo que no se define no se puede medir.

Lo que no se mide no se puede mejorar.

Lo que no se mejora se deteriora.

Lord Kelvin, William Thompson (1824-1907)


Estas proposiciones siguen una estructura similar a la de un silogismo, donde cada afirmación se basa en la anterior y nos llevaría a la conclusión de que lo que no se define, se deteriora.

Aunque la frase atribuida a Lord Kelvin no es un silogismo en el sentido estricto, comparte con este la estructura lógica, el razonamiento deductivo y la conexión de conceptos para llegar a una conclusión.

Ejemplifica la importancia del pensamiento lógico y estructurado, ya sea en el ámbito filosófico o en la aplicación práctica de la gestión y la mejora continua de procesos.

Y eso es lo que pretendemos con los dispositivos de registro de datos de confort en las aulas.


Definamos para medir.

Para definir los parámetros de confort en las aulas nos ayudaremos de la normativa española  del RITE (reglamento de instalaciones térmicas en los edificios, actualización de 2022) :

Temperatura, entre 21 ºC y 25 °C

Humedad relativa, entre 40% y 60%

Concentración de CO₂, inferior a 900 ppm (en infantil inferior a 750 ppm)

Iluminación superior a 500 lux (en general)


Midamos para mejorar.

Hecha la definición, llega el momento de medir. A partir de nuestro primer registrador de datos hemos creado una segunda versión con las siguientes modificaciones:

- Reducción de tamaño para su integración en el aula


- Anulación del display y la grabación de datos en tarjeta SD, ya que los almacenamos en internet, en donde podemos leerlos y descargarlos (MQTT-IoT ThingSpeak).

- Hemos añadido un código QR que accede directamente a la visualización de los datos de medición.




- Hemos añadido el sensor BH1750 que nos mide la intensidad de luz en Lux.

- Mantenemos los sensores:




La unidad controladora arduino UNO WiFi rev2 con education shield la hemos simplificado, ahora utilizamos  una D1 R32 de az-delivery, con ESP32. Una solución efectiva y ocho veces más económica.





Mejoremos para evitar el deterioro (ambiental y cognitivo).

No podemos controlar todos los parámetros de confort, pero con la información de las medidas podremos actuar mucho mejor.

Temperatura: combinando calefacción y ventilación.

CO₂: ventilando abriendo puerta y ventanas para forzar ventilación cruzada.

Humedad: si el ambiente está excesivamente seco como efecto de la calefacción, será eficaz poner algún recipiente con agua en los radiadores. Si está demasiado húmedo y más húmedo que el exterior, mejoraremos con la ventilación.

Ruido: la evidencia avala el uso de indicadores de ruido para facilitar a los estudiantes la autorregulación. Sistemas de indicación visual del nivel de ruido son efectivos (en pantalla interactiva, como dispositivos independientes, en dispositivos personales. etc.)

Las pedagogías del siglo XXI, con más participación y comunicación entre estudiantes, generan más CO₂. Cuando trabajen así tendremos que ventilar más a menudo. Los sensores nos indicarán cuando.

No se nos escapa que no es nada simple, porque cada vez que utilizamos la ventilación para reducir humedad o bajar la concentración de CO₂, perdemos temperatura.

Precisamente en un escenario de efectos cruzados, si tenemos una buena medición podremos mejorar tomando decisiones informadas y aprenderemos de los resultados obtenidos.

Muy recomendable la publicación del CSIC : 

Guía para ventilación en aulas. Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, IDAEA-CSIC Mesura



Nosotros ya hemos instalado nuestro registrador de datos en el Aula del Futuro.


El led en verde nos indica que estamos en valores de concentración de CO₂ seguros. Cuando cambia a rojo nos está avisando que tenemos que ventilar.




En el canal correspondiente de ThingSpeak podemos ver la evolución y el efecto de nuestra gestión del confort en el aula.

Cuando no se dispone de registrador de datos, puede recurrirse a esta  herramienta gratuita online, denominada Quick Indoor CO₂ (QICO2), que calcula los niveles objetivo de CO₂ según la tasa de ventilación deseada por el usuario y la información sobre la sala y sus ocupantes.